Internet of Things

El mundo se mueve muy deprisa, todo se mueve a nuestro alrededor a una velocidad abrumadora, sin pausa. Casi todo el mundo es consciente de ese movimiento, de esa inercia en la cual nos vemos envueltos en nuestro día a día.

Pero hay algo más que ocurre a nuestro alrededor y que pasa desapercibido para las personas. Todo a nuestro alrededor habla, nos proporciona información sobre ellos y su entorno. Es un flujo de datos permanente y útil en distintos ámbitos de la vida, desde el familiar al profesional.

Internet of Things

Una persiana que te sugiere que estaría mejor levantada para que entre la luz solar y no tener que usar la luz eléctrica, tu mascota perdida que te envía su localización GPS para que la puedas encontrar pronto, cámaras inteligentes que permiten saber si un ciclista está usando un motor, identificadores RFID que lanzan una alarma cuando un cuadro está siendo trasladado sin permiso entre las salas de un museo o el estado del material que una productora de cine tiene trasladado en su nueva película en Chicago.

Estos son ejemplos cotidianos de que las cosas nos transmiten información que no podemos usar porque no la escuchamos.

Para poder mantener una conversación con una persona con un idioma distinto al tuyo sólo hay dos caminos: aprender su idioma o utilizar herramientas y/o personas que te ayuden en la comunicación. Por ello, el ser humano ha desarrollado en los últimos años multitud de herramientas para poder entender el lenguaje de las cosas. Estas herramientas son los sensores.

 Los sensores nos permiten acceder a información sobre las cosas y su entorno. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los mismos pueden generar una cantidad ingente de información y que parte de esta información, posiblemente gran parte, sea irrelevante para permitirnos realizar una acción o tomar una decisión.

Por ello es muy importante elegir bien los sensores a utilizar. Una buena elección nos permitirá obtener los datos más relevantes en función del escenario. Pero para que esa información sea útil es necesario utilizar procesos que nos permitan convertir esos datos en algo útil, en información que nos permita tomar decisiones.

Esa transformación de la información necesita herramientas que analicen y filtren los datos, algoritmos cada vez más complejos, que permitan un procesamiento de los datos prácticamente en tiempo real.

A pesar de realizar un correcto filtro de la información a manejar, seguramente seguirá siendo una gran cantidad de información. Un solo elemento puede generar una gran cantidad de información y si lo extrapolamos a todo nuestro alrededor hablando al mismo tiempo, eso genera un cantidad de información difícilmente asumible por los sistemas tradicionales. Esto es lo que se llama actualmente Big Data.

bigdata

Hemos construido y conectado diferentes plataformas y herramientas que nos permiten entender el lenguaje de las cosas. Por ejemplo, ya es posible conocer en tiempo real si el material alimentario que viaja en un tráiler mantiene las condiciones de temperatura durante todo el transporte, teniendo constancia de si en algún momento se produce una ruptura en la cadena de frío.

Hemos logrado filtrar la información que queremos procesar, utilizar esa información para poder tomar decisiones y, por supuesto, lo más rápido posible. Eso hace posible, por ejemplo, identificar productos que, a pesar de tener un margen de beneficio inicialmente bueno para la empresa, los gastos generados, en reparaciones o en reclamaciones de clientes, nos indiquen que es preferible dejar de vender.

El dominio de extraer significado y manipular cantidades ingentes de datos están dando lugar a un nuevo concepto que permite que esos accesos a los datos sean cada vez más veloces. Nos referimos a las bases de datos en memoria.

El concepto es simple pero la ejecución compleja. Si una memoria RAM puede ser 1000 veces más rápido que el acceso a disco más rápido del mercado, ¿por qué no hacemos que las bases de datos funcionen en memoria RAM?. El problema es mantener la información de grandes bases de datos en esa memoria, pero gracias a tecnologías como SAP HANA es posible.

Y en este mundo nos movemos nosotros, Internet of Things. Somos capaces de entender a las cosas que hay a nuestro alrededor, de filtrar toda la información para obtener aquello que realmente es necesario en cada uno de los escenarios, de almacenar esa información en sistemas de última generación y de aplicar os algoritmos necesarios para transformar toda esa información en decisiones útiles.

¿Que significa todo esto? Que posibilitamos el alquiler de equipos o maquinaria con mayor rapidez y agilidad. Realizar inventarios en tiempo real y con un gran ahorro de tiempo. Reducir el precio de las cláusulas de seguros. Aportar soluciones tecnológicas a la cadena de suministro. Ayudar a dirección a tomar decisiones que permitan enderezar o mejorar el rumbo de una empresa. Mostrar al dueño de una flota de vehículos imágenes en tiempo real y de alta definición que le permitan valorar la calidad de conducción de sus conductores.

Todo esto son algunos ejemplos de lo que somos capaces de hacer.

Las cosas están hablando… ¿Las oyes?… ¡Nosotros si!

SENSING ASSETS by Internet of Things

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